Esta escultura representa a Tláloc como una ballena voladora sagrada, una deidad híbrida que surca los cielos de Ha’, la región del Agua en Tlalticpac. Su cuerpo lleva símbolos del traje ceremonial del dios mexica: los dientes como tlaloques, los servidores del trueno; las aletas y cola marcadas por el poder del rayo; y en el orificio respiratorio, un emblema del trueno eterno. En la punta del rostro, las fauces del cielo anuncian la llegada de la tormenta, mientras que sus ojos celestes portan el símbolo de las estrellas mexicas, conectando la ballena con el firmamento. “Tlaloc” no solo evoca un dios, sino un ecosistema de significados: un dios-cielo-mar, una entidad anfibia que da vida y castigo desde las alturas.