Dogü

Una obra ceremonial que entrelaza iconografía de civilizaciones ancestrales para abrir un portal entre culturas y dimensiones sagradas. La silueta de Shiva, dios de la destrucción y regeneración, se erige como figura central observada por enigmáticos dogū, guardianes de barro del Japón neolítico. En el supramundo, la pirámide de Chichen Itzá se eleva, custodiada por Quetzalcóatl como serpiente celeste, mientras dos axolotl descansan en la base: símbolos de lo anfibio, lo mutable y lo eterno. Esta pieza representa un cruce de planos, donde el hinduismo, el pensamiento mesoamericano y lo japonés convergen dentro de Tlalticpac como un acto de alquimia espiritual y estética.

$5,000.00

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Peso9.2 kg
Dimensiones48 × 5 × 62 cm
Cerámica Raku a cono 09, pigmentos cerámicos, nitrato de plata y marco de metal negro. 48 × 5 × 62 cm · 9.2 kg · 2019

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Inspirada en la Ceiba, el axis mundi de la cosmovisión maya, esta escultura representa el puente entre el mundo terrenal y lo divino en Yum Kaax, la región de la Tierra en Tlalticpac. En su cúspide, un elefante porta símbolos inventados que encriptan la palabra “Guía”, aludiendo al papel de este ser como protector del equilibrio y orientador de los caminantes del alma. El pigmento azul cobalto resalta su función mística como señal en el paisaje sagrado. Esta obra invoca la conexión entre lo ancestral, lo simbólico y lo eterno.

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“Fósil Helix” es una pieza que captura el mito digital nacido del fenómeno colectivo Twitch Plays Pokémon, donde millones de jugadores anónimos controlaron juntos una sola partida de Pokémon Rojo en 2014. Esta colmena digital dio origen a una narrativa caótica, casi litúrgica, en la que el Fósil Helix fue elevado a objeto sagrado, oráculo y símbolo de resistencia ante el desorden. En Tlalticpac, esta pieza forma parte de los Artefactos de Vajrapani, una región donde las inteligencias colectivas y los mitos del siglo XXI toman forma física. El fósil no solo representa un vestigio prehistórico: es la encarnación de una fe nacida en el caos algorítmico, un testimonio de cómo las masas pueden crear divinidad desde el ruido. Esmaltada con contrastes brillantes y mates, esta pieza muestra capas temporales como estratos de una arqueología de lo digital. En ella, la colmena de jugadores no es solo audiencia: es artífice de una religión efímera y viral.“Fósil Helix” es una pieza que captura el mito digital nacido del fenómeno colectivo Twitch Plays Pokémon, donde millones de jugadores anónimos controlaron juntos una sola partida de Pokémon Rojo en 2014. Esta colmena digital dio origen a una narrativa caótica, casi litúrgica, en la que el Fósil Helix fue elevado a objeto sagrado, oráculo y símbolo de resistencia ante el desorden. En Tlalticpac, esta pieza forma parte de los Artefactos de Vajrapani, una región donde las inteligencias colectivas y los mitos del siglo XXI toman forma física. El fósil no solo representa un vestigio prehistórico: es la encarnación de una fe nacida en el caos algorítmico, un testimonio de cómo las masas pueden crear divinidad desde el ruido. Esmaltada con contrastes brillantes y mates, esta pieza muestra capas temporales como estratos de una arqueología de lo digital. En ella, la colmena de jugadores no es solo audiencia: es artífice de una religión efímera y viral.

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Desde Balam Ku, el guardián del inframundo aguarda con calma ritual. Mictlantecuhtli traspasa los corazones con su nariz de pedernal, alimentándose no del cuerpo, sino del alma. Esta escultura cerámica encarna el juicio final, cuando el fuego purifica lo que fuimos. Un eco sagrado en la oscuridad de Tlalticpac.

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“Pakal” es una interpretación contemporánea del sarcófago del gran gobernante maya K’inich Janaab’ Pakal, trasladada al universo de Tlalticpac. Esta pieza rinde homenaje a la cosmogonía mesoamericana al representar el descenso del alma hacia lo profundo del inframundo, guiada por símbolos cromáticos en rojo, azul y verde. Enmarcada en metal negro, la obra emula un portal ritual: un umbral entre el tiempo mítico y la materia sagrada. Aquí, Pakal no solo es rey, sino viajero estelar y semilla de renacimiento dentro de la narrativa de Ha’, la región del agua.

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